El verano inabarcable -y recomendable de Barbastro
BARBASTRO está para chuparse los dedos. En verano, es auténticamente delicioso, y a la vez inabordable. Se entiende que llegar a todo es un esfuerzo, pero es que en esta ciudad y esta comarca somos así.
Vemos salir el sol y las tentaciones ya callejean.
Todavía con los efluvios del jazz, empezamos a otear el Polifonik y el Festival Vino Somontano con su sugerente Muestra Gastronómica.
Dicen, incluso, que por las proximidades de El Moliné, nuestra imponente Oficina de Turismo, ya se escuchan los susurros de Doña Petronila que viene a vigilar cómo se portan sus súbditos.
Barbastro, y su Somontano, empieza a tomar el colorido del tomate rosa, orgulloso de sus establecimientos de restauración y de sus animados bares y cafeterías. Se proveen de la prodigalidad comercial de Fernando Fredes, Autoservicio Fernando, ya saben, “la calidad por sistema” que han rezado siempre sus anuncios radiofónicos.
Las plazas se llenan de animación, a veces porque llegan los Sábados con Sabor, otras porque nada hay mejor para “tomar la fresca”, con los abuelos en las sillas y los zagales corriendo en rededor que para eso disfrutan de la salud que impulsó nuestro más universal pediatra, Martínez Vargas, al que traemos aquí.
En los rincones recoletos o a la lumbre de las farolas, mientras refresca nada mejor que ese libro último que compramos en Librería Ibor, la de Beni que ha clausurado no sin antes legarnos millones de lecturas, a veces aderezadas por esa música sugestiva del jazz en esas noches enigmáticas. Y nos seduce esa ansia de curiosidad para acudir a las muchas exposiciones de la ciudad.
Conscientes de que llegarán algunos excesos con las Fiestas en Honor a la Natividad de Nuestra Señora en Barbastro, los barbastrenses se preparan recorriendo las pistas de pádel o saliendo en sus bicicletas para apreciar términos tan preciosos como Asque y Las Almunias de Rodellar, miel, cielos estrellados y patrimonio.
Y siempre, siempre, van a encontrar la frescura de las puertas abiertas del comercio de Barbastro, el más reputado de la provincia. Es verdad que todo tiene su esfuerzo, pero aquí los progresos se deslizan con fluidez. Porque sabemos que atender todos los encantos de la capital del Somontano constituye un reto complejo, pero que, como todo lo complejo, merece la pena. Salud y brinden con BARBASTRO CIUDAD ABIERTA.
